Seguidores

LA HORA EXACTA ES

© 2008 . Adapted to Blogger by Zona Cerebral, design by Arcsin Web Templates.

RELAX TOTAL

RELAX TOTAL

ENSAYO: LIDER, MANIPULADOR Ó SIMPLE ACTOR

INTRODUCCIÓN

LIDER, MANIPULADOR Ó SIMPLE ACTOR

Qué más importante para un líder que tener la habilidad para despertar emociones primitivas en sus seguidores. Los líderes, particularmente los carismáticos, son maestros en manipular ciertos símbolos. Los seguidores, tan pronto como descifran ciertos tipos de líderes, a menudo sienten grandiosidad, fortaleza y orgullo, o desamparo y aguda dependencia. Max Weber (1947), usó el término carisma para aclarar esta extraña influencia de algunos líderes sobre sus seguidores, la cual para él consistía en:

La cualidad de una persona, por virtud de la que es diferente de los hombres ordinarios, dotada de cualidades o poderes supernaturales, superhumanos, o mínimo específicamente excepcionales. Tales que no son accesibles a personas ordinarias, son miradas y respetadas como de origen divino o como ejemplares y, sobre estas bases, el individuo, es tratado como un líder.

Nosotros no tenemos que ir tan lejos como Weber, pero sea lo que fuere, los líderes poseen una "cualidad" extraña, algunos tienen el poder para inducir conductas regresivas entre sus seguidores. Tienen la habilidad misteriosa para explotar, sin moderación, los sentimientos de sus subordinados. En estos procesos algunos seguidores pueden aceptar un líder "omnipotente" e idealizado, que colme su necesidad de dependencia. Esto puede conducir a una suspensión destructiva de sus propias capacidades racionales. La influencia hipnótica de algunos líderes puede también causar el sacrificio del bienestar común, por una extravagancia personal. Los rituales de veneración, pueden suplantar la actividad relacionada con el trabajo. Predomina un estilo de dominio, mientras que los seguidores se convierten en piezas de ajedrez para ser manipulados.

LIDERAZGO

El concepto de liderazgo muestra, tradicionalmente, fuertes asociaciones con el de "poder" —en el sentido de influir sobre la conducta de los otros, y con el de "gerencia", entendiendo por tal la administración eficaz de recursos y acciones, para el logro de objetivos.

El liderazgo constituye un aspecto estratégico e instrumental de mucha importancia, dado que se asume que tiene un papel preponderante para promover y consolidar los cambios sociales en general y, en particular, en la materia que nos ocupa. Asimismo, el liderazgo resulta relevante en la conformación y la dinámica de los grupos como, motores de cambio en instituciones, organizaciones, proyectos y programas. También tiene importancia en el desarrollo integral del potencial del individuo.

Las aseveraciones anteriores están estrechamente conectadas entre sí: son representaciones de los tres planos desde los cuales se puede analizar la cuestión del liderazgo:

  • la sociedad,
  • las organizaciones y los grupos,
  • los individuos.

Dada la complejidad y la velocidad de cambio de los contextos sociales, en la actualidad el liderazgo ha cobrado particular relevancia como instrumento básico para predecir y producir transformaciones, y para facilitar la solución de problemas o la superación de obstáculos, promoviendo las adhesiones de los otros hacia los objetivos compartidos y hacia la realización de las acciones consecuentes.

El concepto de liderazgo no es un término unívoco y ha tenido transformaciones a lo largo del tiempo, vinculándose con ideologías de diferentes signos y orientaciones. Uno de los sentidos más difundidos y tradicionales es el referido al "líder persona", cuyo atributo más relevante es el c a r i s m a como rasgo de la personalidad, legitimado y a él atribuido a la vez por sus "seguidores", quienes, más allá de las ideas o propuestas, se "entregan" a la causa que el líder propugna. Se trata del líder carismático.

EL LIDERAZGO DE HOY

Hoy, el concepto de liderazgo ha invadido las publicaciones de las disciplinas de la administración, despertándose del largo letargo en el que lo sumieron las desgarradoras experiencias de los llamados "líderes carismáticos" del siglo XX, a través de los cuales se resignaban las autonomías individuales y grupales en beneficio de una "entrega al líder", quien, sabiendo dónde ir y cómo hacerlo, sólo exigía disciplina y obediencia a la causa; causa que, en definitiva, terminaba siendo él mismo. No eran las ideas, sino, fundamentalmente, las personas las que las generaban, lo que armaba la trama social.

Representaban la trama invisible que, a través del líder, tejía los vínculos del grupo. Y tal como lo señaló Freud, desaparecido el líder, se "desarmaba" el colectivo. Estaban revestidos de ese carisma, tan inexplicable como su origen, que producía una profunda y prolongada seducción hacia sus liderados. La complementariedad existente entre los mundos sumisos y las verdades reveladas es uno de los engranajes que se acoplan ajustadamente.

Para el liderazgo carismático, es en la lógica del poder, coercitivo o persuasivo; en su posesión e incremento; y en la causa que está más allá de la comprensión del común de la gente, porque sólo el líder sabe dónde hay que ir, donde se encuentran los fundamentos de su propia existencia.

Erich Fromm, destacó las condiciones sociales y psicológicas que permiten que la gente acepte, legitime y fortalezca los liderazgos carismáticos—fundamentalmente los coercitivos, totalitarios.

El sometimiento a un líder, o cualquier figura, ya sea persona o no, a la que se atribuyen poderes casi mágicos y a la que concedemos que marque nuestra vida. Otras formas de evadir ese miedo son la destructividad (reaccionando de manera violenta contra aquello que creemos que nos impide realizarnos), la conformidad automática (integración en la sociedad, o en un grupo pequeño de ésta, perdiendo por completo la individualidad, y dejando que el conjunto decida por nosotros.

Le Bon acepta la proposición de que los seres humanos son ante todo, criaturas grupales. Esto es algo que los griegos llamaban “hombre gregario”. Creía que la multitud, aunque fuera pasiva, tenía la característica de ser inherentemente imitativa; todos los estímulos que percibe son obedecidos automáticamente sin importar lo denigrante que pudiera ser. Lo crucial para la multitud es la presencia de una figura central e inspiradora que los incite a la acción. Ese estimulo compulsivo surge a partir de una relación carismática potente que en ocasiones cae en la intolerancia y una sola realidad de la vida. Sobran ejemplos para explicar más este argumento.

El individuo líder posee una energía que se cree invisible y él se autodota de un poder o autoridad sobre los débiles imponiéndoles la dirección que les falta. Freud y Le Bon enuncian que si los individuos dentro de la masa están ligados en una unidad, tiene que haber algo que los una. Este medio de unión es justamente lo característico de la masa por lo que la pasiva multitud sigue instintivamente a cualquiera que expresa creencia intensa.

CONCLUSIÓN

Todas estas circunstancias llevan a reflexionar como implementar un buen liderazgo, o como aceptar a un líder, que tanta diferencia existe, un líder nace o se hace, un líder es lo que pensamos, un líder puedo ser yo, que necesitaría para ser líder.

Se rompen estándares, se desbaratan teorías, donde queda el líder joven y moderno. Para comprender esto analice lo siguiente:

El liderazgo como función puede comprenderse desde tres dimensiones:

Como atributo: en tanto no esté necesariamente ligado a una posición jerárquica en la organización, sino que se lo interpreta como adjetivo, como cualidad que agrega valor al desempeño de cualquier rol en una organización o movimiento social.

Como relación, ya que la función del liderazgo incluye la capacidad de influir y movilizar a los otros hacia el proyecto elegido. En ese sentido, el liderazgo es articulación, conectividad con la gente, con actores relevantes del contexto y con otras organizaciones.

El liderazgo puede ejercerse cuando quien despliega este atributo tiene sentido para los otros y es legitimado por ellos.

Como una posición ética, porque en esta perspectiva se establece el centro de gravedad no en la persona del eventual líder, sino en las ideas, en la misión y la visión compartida de la organización o del proyecto. El liderazgo debe añadir valores socialmente positivos y significativos a una organización, a un grupo, a una comunidad. Así se marca la diferencia con los liderazgos negativos, los que también podrían tener efectos perversos sobre el grupo y la organización, a causa de valores diferentes a los señalados.

Conocernos a nosotros mismos y conocer las diferentes personalidades, llevan incluso a ser mas que un líder, se puede ser exitoso, un líder para ser líder necesita de todo un grupo que lo apoye y sobre todo que lo considere líder, sin ellos no seria nada, que importa si tenga los conocimientos, o sea carismático, o lo que sea, si no habrá un grupo que lo siga, no se trata de manipular, se trata de estudiar no teóricamente, sino sustancialmente, objetivamente y con la practica vivencial.

AVENDAÑO ARRIAGA ANA BEATRIZ